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HOMO....BOFIA



HOMO… BOFIA

Hay preguntas que, no por justas y necesarias, no dejan de ser una verdadera estupidez. No es saludable cuestionarse algo cuya respuesta parece ser una obviedad, como, por ejemplo:
     —¿Qué nos está pasando a los hombres?
   Nada nuevo desde Adán y Eva, me temo. Por resumir: Que seguimos siendo unos depredadores del sexo y del género femenino; algo que nos brota desde la insaciable sed de nuestros falos totémicos. Quizás, en estos confusos tiempos ayunos de cordura, pringados por la coyuntura actual, hay un concepto que añadir y que crece como la espuma: la rabia. Algunos parecen sentirse ofendidos y ultrajados ante «la osadía» de muchas mujeres, no de todas lamentablemente, que solo pretenden estar y vivir en un régimen de igualdad.
Y la segunda pregunta sería:
—¿Qué está pasando en la BOFIA?
Nada nuevo desde que a un hombre le dieron una cachiporra y unos grilletes y le llamaron guardia. Con distintos grados de violencia e impunidad, esto se repite tozudamente, desde donde nos alcanza la memoria. El poder y el macho forman una pareja diabólica que constituye un cóctel explosivo y, si además tiene un arma reglamentaria, entonces los límites son otros. Pero, al margen de todo lo anterior, la bofia viene arrastrando sus propias cadenas de forma indecorosa en estos últimos tiempos. Hoy, el policía mayor del reino (el DAO) y ayer: el jefe de la policía municipal de Madrid, y antes: el responsable máximo de la UDEF y una larga retahíla de altos mandos de la Guardia Civil y la policía, sin olvidarnos de la terrible caricatura que es y supone para el cuerpo el comisario Villarejo o la peligrosa opereta-bufa de la policía patriótica, más un largo etc. 
     Claro que hay bofia profesional y decente, como hombres buenos, por supuesto, pero no deja de ser preocupante que, cuanto más arriba en la estructura del mando (poder), la hidra del delito aparezca con un vigor descomunal, enroscada, esplendorosa y rutilante.
      Al margen del mal ejemplo para la tropa, la duda que nos debería preocupar es: ¿No será todo esto algo endogámico e irreversible?

Muy de tu rollo

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