Da igual cuándo se lea este titular. Porque, por desgracia, siempre está vigente. Siempre hay alguien ocupando un lugar que no le corresponde, hablando en nombre de otros sin legitimidad, interfiriendo donde no debería o simplemente apartándose del espacio que debería defender. Y todo esto, lo admito, me resulta agotador. Agota ver cómo se utiliza cualquier causa noble como campo de batalla ideológica. Agota ver cómo el oportunismo contamina el debate. Agota ver cómo nadie, absolutamente nadie, parece estar donde debería estar. Por eso me duele especialmente lo que ha sucedido estos días con La Vuelta a España. Porque el ciclismo representa para mí algo distinto. Es el deporte que más admiro, no solo por su épica, sino por los valores que lo atraviesan: esfuerzo sin atajos, respeto al sacrificio del otro, cultura del compañerismo. Un deporte donde un equipo entero trabaja para que solo uno cruce primero la meta, donde los gregarios son esenciales, donde incluso el derrotado reci...
Tres por Cuatro, la hostelería que cuida
En tiempos donde los focos iluminan cocinas más preocupadas por el prestigio que por la hospitalidad, existen hosteleros que resisten la tentación de mirarse al espejo de las guías y los premios. Son pocos, pero son indispensables. Porque cuando todo parece girar en torno a la búsqueda de alimentar el ego, la oferta que verdaderamente hace crecer a una ciudad es aquella que elige poner al cliente en el centro, sin más adorno que la honestidad y la vocación de cuidar. Alex Marugán es uno de esos nombres. Desde su Tres por Cuatro , dignifica la profesión haciendo feliz al cliente sin artificios técnicos ni discursos vacíos. Su cocina, tan reconocible como cercana, es la demostración de que la verdadera grandeza no siempre necesita de estridencias, sino de compromiso, cariño y una mirada constante hacia el que se sienta a la mesa. Marugán lidera desde lo humano , devolviendo al oficio el sentido original de la hospitalidad bien entendida: la cercanía y esa conexión esencial, a menudo...
¿Qué es raza? Puede parecer una palabra fácil de definir, una entrada más en el diccionario, un concepto breve y aséptico. Sin embargo, para mí, raza es mucho más que una palabra: es un eco que ha retumbado en mi familia desde tiempos que mi memoria apenas alcanza. Es un motor silencioso que se hereda, que te impulsa y te persigue, que te obliga a seguir caminando cuando el mundo dicta que debes conformarte. La raza que yo conozco desafía la lógica, la sacude, la rehace si es necesario, y se atreve a mirar al destino con una interrogación abierta, firme y llena de posibilidades. Esa amalgama casi alquímica de esfuerzo, inconformismo y generosidad es capaz de doblegar el curso previsible de la vida una y otra vez. Y es que, al final, la raza no es un grito, es un acto. Un acto que se cultiva en silencio, que no necesita aplausos ni reconocimiento inmediato, pero que deja una huella imborrable. Es lo que demuestra cómo un chaval sin estudios, que lleva sacos de pienso a su espalda ...
El espejismo de la excelencia: reflexiones tras la Gala Michelin 2025
Hubo un tiempo en que una estrella Michelin era un galardón casi mitológico, reservado para quienes lograban transformar ingredientes cotidianos en auténticos relatos gastronómicos. Aquella guía, austera y meticulosa, trazaba un mapa emocional que hablaba de perfección y exigencia. Cada estrella tenía el peso de lo irrepetible, un testimonio de maestría que convertía al restaurante galardonado en una referencia casi intocable. Sin embargo, la Michelin de hoy parece haber olvidado esa mística. La gala celebrada en Murcia, con sus treinta y dos nuevas estrellas, fue un despliegue fastuoso, pero dejó en el aire un interrogante incómodo: ¿hemos cambiado la excelencia por la cantidad? Lo que antes era un proceso casi sagrado se ha convertido, en muchos casos, en una celebración del conformismo brillante, donde todo encaja pero poco sorprende. Es cierto que desde hace años vivimos una democratización de la alta cocina, un momento en el que nuevos talentos encuentran espacio para brillar. P...
La velocidad de los egos
Vivimos tiempos en los que los egos parecen haber tomado el control absoluto de la conversación pública. No hablamos ya de la legítima autoestima o la búsqueda de reconocimiento; hablamos de egos hipertrofiados, contaminados por la política, que convierten cualquier interacción en un campo de batalla polarizado. Y en el espectáculo mediático, donde el ruido se premia más que el contenido, estos egos no solo chocan: se alimentan unos de otros. El caso de Jorge Martín, Pablo Motos y David Broncano es un ejemplo perfecto de esta dinámica. Lo que pudo haber sido simplemente una entrevista cancelada se convirtió en una polémica que rebasó las fronteras de un plató para entrar de lleno en el terreno político. De repente, El Hormiguero es tachado de conservador, mientras La Revuelta se asocia a una narrativa progresista. Pero esto no es una cuestión de bandos ni de ideologías. Al final, lo que queda expuesto es algo mucho más viejo que cualquier discurso político: la competencia entre pr...
El término medio ha desaparecido. La política, que debería ser el arte de buscar equilibrios, se ha convertido en una guerra de trincheras donde la moderación y la equidistancia se perciben como traición. A raíz de la declaración de Aldama ante el juez, una vez más, queda al descubierto esta carencia: nadie, absolutamente nadie, se detiene a decir lo único sensato en este contexto: dejen que la investigación siga su curso . En un estado de derecho, la verdad jurídica no solo es una meta; es un pilar fundamental de la convivencia. Sin ella, no hay justicia que valga, y sin justicia, el terreno queda abonado para la arbitrariedad y la manipulación. Sin embargo, vivimos en tiempos donde la paciencia y el respeto por los procesos judiciales se consideran debilidades, como si el simple hecho de esperar fuese incompatible con la defensa de la verdad. Es importante recordar que las primeras declaraciones y los relatos iniciales suelen ser incompletos, parciales o, directamente, interesados...
Krudo Raw Bar y la paradoja de los mercados.
La revitalización de los mercados municipales de Madrid con restaurantes y bares de moda es, en teoría, una buena noticia. Al fin y al cabo, estos espacios vuelven a atraer visitantes, animan la vida de barrio y recuperan un cierto bullicio que, durante los últimos años, parecía destinado a extinguirse. Sin embargo, detrás de esta aparente revitalización, cabe preguntarse si estamos perdiendo la esencia misma de lo que deberían ser los mercados municipales. Lo que antes era un lugar de encuentro para los vecinos, un espacio donde comprar productos frescos y de temporada, y donde el intercambio directo entre productores y consumidores permitía sentir el ritmo de cada estación, se ha transformado poco a poco en un escenario apto únicamente para el consumo rápido, además de una gigante salida de humos. Que cada vez haya menos cultura de cocinar en casa, de guisar, significa estrechar la mano a esos grandes lineales con productos de origen desconocido en bandejas de plástico, llenos de con...
Sen Omakase y el lujo palpante de la gastronomía madrileña
Madrid es la ciudad que lo aguanta todo, o eso parece. No descubro nada nuevo afirmando que en los últimos años la capital ha experimentado un auténtico boom gastronómico en el que el lujo, como concepto y posibilidad, ha echado raíces. Lo que antes parecía reservado a las capitales más ostentosas del mundo hoy ha llegado con la intención de quedarse, tomando la forma de restaurantes que ofrecen experiencias que, en algunos casos, pretenden elevarse a un nivel casi ritual. Este auge gastronómico, imán habitual para la mediocridad y el caviar chino, nos deja, en el caso de Sen Omakase , una propuesta ciertamente singular, ubicada en un barrio poco habitual para un restaurante de estas características. Aquí, la exclusividad se entiende como una “experiencia inmersiva” que se despliega en cuatro zonas: sala de bienvenida, barra de sushi, salón del té y coctelería . Sin embargo, todas ellas adolecen de una falta de calidez y personalidad, un contraste que parece chocar con una culinaria...
La barra de Santerra, una gran cocina detrás de un absurdo eslogan
Me han pintado más de una vez la cara en el cincuenta y seis de General Pardiñas. Especialmente durante estos últimos años en los que he visto como los Arzábal , hosteleros de éxito donde los haya, terminaban vendiendo para take away pollos asados con su fallido “lowcost” Lovnis ; o como se profanaba el nombre de un irreconocible Manolo de la Osa en ese Adunia que resultó ser una copia bastante defectuosa y burda de lo que fue Las Rejas (Las Pedroñeras) en su día. Negocios frustrados que dieron paso a Santerra tras un lavado de cara express por parte de la propiedad. Un concepto distinto, a pesar de la innegable connotación manchega, que sin duda parece haber pulsado la deseada tecla del éxito. Es cierto que al principio todo apuntaba a que seguiría la misma suerte que sus antecesores ya que la fisonomía de su incómodo espacio a doble altura no invita precisamente a pasar. Pero con el paso del tiempo la propuesta ha ido sorteando todos los obstáculos gracias a una cocina capaz d...
Algo pasa en Club Allard
Creo que casi todos estaremos de acuerdo en que la salida de Diego Guerrero de El Club Allard en el 2014, supuso un gran varapalo para esta gran institución de la gastronomía madrileña. Quizás no lo estemos tanto con la sensación que he tenido a lo largo de estos años, en los que creo que el restaurante ha estado sumido en una transición sin rumbo fijo ni final a la vista. Pero la innegable ausencia de avales reconocidos (más allá de las guías) ha pesado tanto, que me ha sido imposible no forjar durante este tiempo ese presentimiento. Probablemente el desembarco de José Carlos Fuentes este año como chef ejecutivo tras la salida de María Marte para emprender un proyecto solidario, evidencie precisamente esto. La historia de la lavaplatos que cumple el sueño de defender dos estrellas Michelin, queda muy bonita de cara a la galería y aún más perfecta para asociarla a una gran marca cervecera. Pero cuando llega otro colega de profesión y borra todo rastro que pudiera haber de la coc...
The end of the f**king world, lo efímero siempre fue mejor
No nos engañemos, históricamente el mundo de las miniseries siempre ha pertenecido a las comedias fáciles y de pastel. Hemos de reconocer que este es un formato en el que por norma se pondera más por la cantidad que por la calidad, y que aún así logra captar casi sin esfuerzo alguno a esa mayoría de público que prefiere evitar los sobresaltos de las grandes tramas en horas de sosiego a pesar de su evidente falta de frescura y esa abusiva redundancia alrededor de desgastados clichés que personalmente me hastían sobremanera. Referencias de innegable éxito como Modern Family o The Big Bang Theory (hoy todavía vigentes), han caído en mi personal baúl del olvido debido a ese empeño por exprimir la gallina de los huevos de oro hasta la más absoluta saciedad para que así de paso, se haga más rico aún al productor de turno. Justo por esto The end of the f**king world , con su más y con sus menos, me ha sabido a maná caído del cielo. Y es que la adaptación del comic de Charles S. Forsman ...
Gresca, una irregular primera toma de contacto
El Eixample barcelonés lleva tantos años concentrando una oferta gastronómica diversa e interesante, que ha logrado posicionar a este barrio como una de las grandes Mecas de peregrinación culinaria. Diría que de esas pocas que todo amante de la buena mesa ha de visitar con cierta frecuencia sea de donde sea, debido a que aquí de vez en cuando se encuentra aquello que tan solo alcanzan unos pocos: vanguardia. En mi caso he de reconocer que siempre que tengo oportunidad, dejo caerme por allí para disfrutar (nunca mejor dicho) de los locales que más interés me generan. Y Gresca sin duda, pertenecía a este club. Dos espacios son los que conforman la propuesta de este céntrico restaurante ubicado en la carrer de Provença. Ambos se nutren de una cocina vista que se encuentra al fondo del local y de una bodega francamente interesante que se hace fuerte en la oferta de vinos naturales. A la izquierda tienen la propuesta más informal: taburetes altos, mesas sin mantel y una carta de tap...











