En mi caso, no como Gila o el gran Groucho, no hay recuerdo alguno en mi memoria de mi nacimiento sietemesino, un lunes de dura ventisca y frio. Lo curioso, de lo que yo creo que es mi primer recuerdo, es de un vestido gris marengo con puntitos blancos y de unos cómodos brazos, que pertenecía a una tía de mi padre que se pasaba las horas muertas conmigo, esta mujer no parió pero fue una gran madre, le tocó en suerte cuidar de un hijo de su hermana hasta el final de sus días, ya que esta lo había tenido de soltera, y ese horroroso pecado no se perdonaba en aquellas fechas. Yo he tenido dos madres, una es la que me trajo al mundo y me lo enseño con su exigente concepto de la vida y su honestidad sin límites, a la otra la conocí con 22 años, saliendo de unos billares, era la dueña, quede claro y fue un flechazo a primera vista que se alargó, para mi disfrute, muchos años y rebasó toda mi capacidad de emoción y al igual que con mi primera madre, he bebido de esos dos amo...