Hubo un tiempo en que una estrella Michelin era un galardón casi mitológico, reservado para quienes lograban transformar ingredientes cotidianos en auténticos relatos gastronómicos. Aquella guía, austera y meticulosa, trazaba un mapa emocional que hablaba de perfección y exigencia. Cada estrella tenía el peso de lo irrepetible, un testimonio de maestría que convertía al restaurante galardonado en una referencia casi intocable. Sin embargo, la Michelin de hoy parece haber olvidado esa mística. La gala celebrada en Murcia, con sus treinta y dos nuevas estrellas, fue un despliegue fastuoso, pero dejó en el aire un interrogante incómodo: ¿hemos cambiado la excelencia por la cantidad? Lo que antes era un proceso casi sagrado se ha convertido, en muchos casos, en una celebración del conformismo brillante, donde todo encaja pero poco sorprende. Es cierto que desde hace años vivimos una democratización de la alta cocina, un momento en el que nuevos talentos encuentran espacio para brillar. P...
Schuhbecks Fine Dining, el timo bá(r)varo
No caigamos en el topicazo, " como se come en España… ", que aquí a veces cuecen habas. Tampoco podemos afirmar rotundamente, que los alemanes solo saben hacer lavadoras, motores…., pero cocinar…Nein!!!. Hay insistentes rumores que algunos si saben. Y por último de los muchos sitios que en Alemania tienen la bendición urbe et orbi de la guía Michelin , seguro que alguno habrá decente o incluso bueno. Fijo. El suceso acaeció en fecha que no quiero recordar en un restaurante en la bella y prospera ciudad de Múnich . El desalmado autor que perpetro tan horrenda afrenta a la cocina mundial, fue un cocinero que tiene pinta de ser muy popular por allí, cuya carita rubicunda y de saludable aspecto teutón vimos un momento y jamás olvidare; Alfons Schuhbeck . Local en un rinconcito de la parte más histórica del centro de la ciudad y sala sosa y recibimiento y servicio posterior fríos, como estaba el día. Toda una premonición. Cruzado el umbral, y sin aviso previo, se inició ...

