Me han pintado más de una vez la cara en el cincuenta y seis de General Pardiñas. Especialmente durante estos últimos años en los que he visto como los Arzábal , hosteleros de éxito donde los haya, terminaban vendiendo para take away pollos asados con su fallido “lowcost” Lovnis ; o como se profanaba el nombre de un irreconocible Manolo de la Osa en ese Adunia que resultó ser una copia bastante defectuosa y burda de lo que fue Las Rejas (Las Pedroñeras) en su día. Negocios frustrados que dieron paso a Santerra tras un lavado de cara express por parte de la propiedad. Un concepto distinto, a pesar de la innegable connotación manchega, que sin duda parece haber pulsado la deseada tecla del éxito. Es cierto que al principio todo apuntaba a que seguiría la misma suerte que sus antecesores ya que la fisonomía de su incómodo espacio a doble altura no invita precisamente a pasar. Pero con el paso del tiempo la propuesta ha ido sorteando todos los obstáculos gracias a una cocina capaz d...
"Alexis Soyer"
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