En tiempos donde los focos iluminan cocinas más preocupadas por el prestigio que por la hospitalidad, existen hosteleros que resisten la tentación de mirarse al espejo de las guías y los premios. Son pocos, pero son indispensables. Porque cuando todo parece girar en torno a la búsqueda de alimentar el ego, la oferta que verdaderamente hace crecer a una ciudad es aquella que elige poner al cliente en el centro, sin más adorno que la honestidad y la vocación de cuidar. Alex Marugán es uno de esos nombres. Desde su Tres por Cuatro , dignifica la profesión haciendo feliz al cliente sin artificios técnicos ni discursos vacíos. Su cocina, tan reconocible como cercana, es la demostración de que la verdadera grandeza no siempre necesita de estridencias, sino de compromiso, cariño y una mirada constante hacia el que se sienta a la mesa. Marugán lidera desde lo humano , devolviendo al oficio el sentido original de la hospitalidad bien entendida: la cercanía y esa conexión esencial, a menudo...
"Alexis Soyer"
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