COCHINAS
Si podéis, no os la perdáis. (Prime Video)
Uno huye de las «españoladas de comedia» desde hace tiempo y la carátula de esta serie tenía toda la pinta de repetir la vulgar historia de nuestro humor: chistes facilones, mucho grito «de verdulera», un buen surtido de «tacos palabroteros», alguna teta y los irremediables momentos sensibleros y moralizantes.
Pero esta vez el envoltorio engaña.
Al margen de la muy buena dirección, de una música que encaja como un anillo en el dedo de una novia; están admirables dos actrices y un actor que se han bebido la magia de un trago antes de empezar a rodar. Malena Alterio (Nines), Álvaro Mel (Gus) y, para mí, la reina de todo, Celia Moran (Chon), que nos arrastran cuarenta y tantos años atrás a una ciudad de provincia, da igual el nombre concreto, tan carca, gris y recatada como lo era en realidad el propio país.
Pero lo mejor, además del guion, ocurrente, ligero y lleno de matices, es la idea que subyace entre carcajadas, sonrisas y algunos momentos tiernos. Porque «Cochinas» descabalga la idea del porno, lo ridiculiza jugando con sus propias cartas y ya de paso deja en cueros al machismo y a tanto perjuicio que «enchiqueró años y años» la sexualidad de las mujeres, algo que lamentablemente parece que empieza de nuevo a florecer.
Por último, qué acierto el título de la serie «Cochinas».
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