Theme Layout

[Leftsidebar]

Boxed or Wide or Framed

[Wide]

Theme Translation

Display Featured Slider

Featured Slider Styles

[Fullwidth]

Display Trending Posts

Display Instagram Footer

Dark or Light Style

HOY, UNA VÉZ MÁS.










Con lo que yo te he querido, con lo que te quiero y con lo que te querré, y sin embargo, desde el primer día, siempre he tenido, tengo y tendré la sensación de una insuficiencia patética y patológica por mi parte.  Soy una simple mancha en el universo, y el universo eres tú; así está la proporción de esta bendita locura.
No sé si alguien lo ha dicho alguna vez, pero es más fácil la indiferencia o el odio que el amor. Porque el amor exige un compromiso que es poco visceral o superficial; al contrario, afecta a los órganos sensibles del alma, a esa parte del cuerpo que no es músculo, ni grasa, ni hematíes. Quizás por eso, o por mi propia y pertinaz incapacidad, no he sabido darte, decirte u ofrecerte el amor incontestable y gigantesco que he sentido, siento y sentiré por ti.
Me puedo permitir la desfachatez de pedirte que me perdones por no saber estar a tu altura; eso es algo irremediable y me gustaría pensar que, en realidad, nadie lo ha estado, está o estará, porque ante una gigantesca obra de humanidad, no cabe ni la normalidad ni nada.
Ya sabes que cuando llega esta fecha, me pongo más triste que cualquier otro día, porque quizás hoy, más que nunca, se escenifica mi absoluta incapacidad para amarte todo lo que tú mereces, y de todo lo que me gustaría ofrecerte, siempre me quedo a medias. Nunca nadie ha sido más importante para nadie que tú para mí y jamás nadie será menos agradecido que yo para contigo. Pero no es egoísmo, ni dejadez, es pura incapacidad, que aunque la asuma, por puro realismo, no deja de fastidiarme y de dejarme cada año un regusto amargo nada agradable.
No puedo vivir sin ti, como no puedo vivir sin oxígeno o sin agua. Esto va más allá de tu cuerpo, de tu sonrisa, de lo que se ve de ti; esto va del insondable mundo de tu corazón, que no tiene medición posible, porque no es grande, es universal, versátil y generoso, como ninguna otra cosa en el mundo.
Decirte: Te quiero, es como tirar un vaso de agua al océano, pero no encuentro dos palabras que lo encierren y resuman todo, aunque sean tan insuficientes como tópicas.
Seguro que tú me entiendes, como nadie, lo sé. Como ayer, hoy y espero que mañana.
Te quiero.

Muy de tu rollo

No hay comentarios

Publicar un comentario

Síguenos en @haspanius